<< Back to Prevention Video (v-Tool): Excavations in Construction


En los EE.UU., más de 800 trabajadores de la construcción mueren cada año en el trabajo. Uno de los tipos de trabajos para la construcción más peligrosos es el zanjeo, donde mueren 40 trabajadores de la construcción cada año. Los trabajadores pueden morir o sufrir lesiones graves al quedar atrapados aunque sea solo por unos minutos en el derrumbe de una zanja. Pero estas muertes pueden evitarse.

En este video verán uno de los pasos que los empleadores deben seguir, la clasificación del suelo, para poder realizar el trabajo de zanjeo de forma segura. Este video no pretende ser una herramienta educativa completa más bien sirve, como una introducción para aquellas personas que desean desean saber más. Los empleadores tienen la responsabilidad de proporcionar un lugar de trabajo seguro y el equipo de protección requerido. Verán como contar con la información sobre una obra de construcción puede ayudar a salvar vidas.

Cada trabajador que entra en una zanja debe estar protegido de los derrumbes por un sistema de protección cuando la excavación supera los 5 pies de profundidad, a menos que se esté perforando piedra estable, no es obligatorio usar un sistema de soporte si la profundidad de la zanja es menor a 5 pies y la evaluación de una persona competente indica que no hay probabilidad de derrumbes.

Una yarda cúbica de tierra puede pesar tanto como un automóvil, alrededor de 3,000 libras, y se presenta de muchas formas. Algunos tipos de suelo son estables y otros no lo son. Al cavar una zanja, es importante conocer el tipo de suelo con el que se está trabajando, para saber cómo realizar la inclinación, las bancadas o apuntalar la zanja. Esto puede ayudar a prevenir un derrumbe.

OSHA requiere que los empleadores tengan una persona capacitada que determine el tipo de suelo. Una persona competente o capacitada es alguien que puede identificar las condiciones que pueden resultar peligrosas para los trabajadores, quien además tiene autorización para corregir los peligros. Todas las zanjas de más de 5 pies de profundidad deben seguir los reglamentos de OSHA. Los anexos de las Normas para Excavaciones de OSHA muestran los diferentes tipos de sistemas de soporte que pueden utilizarse en profundidades que alcancen los 20 pies como máximo. En toda excavación superior a 20 pies de profundidad debe usarse un sistema de protección aprobado por un ingeniero profesional.

En todas las excavaciones, una persona competente debe realizar una investigación exhaustiva todos los días, o cuando alguna de las condiciones de la zanja cambie, para identificar y eliminar cualquier peligro potencial.

En este video, verá cómo se realiza una inspección visual del suelo de una obra de construcción. También verá cómo evaluar el suelo, usando tres de los métodos más comunes: la prueba de plasticidad, prueba de penetración del pulgar y la prueba del penetrómetro de bolsillo. A fin de obtener mejores resultados, OSHA recomienda que la persona competente use más de uno de estos métodos para evaluar el suelo. Conocer el tipo de suelo permite determinar el sistema de protección adecuado para proteger a los trabajadores cuando están realizando trabajos de excavación.

El suelo puede ser cohesivo o granular. El suelo cohesivo contiene pequeñas partículas y suficiente arcilla para que el suelo se adhiera a si mismo. Cuando el suelo es más cohesivo, es porque tiene mayor cantidad de arcilla, y presenta menos probabilidades de que se produzca un derrumbe. Los suelos granulares están formados por partículas gruesas como la arena o la grava. Este tipo de suelo no se adhiere a si mismo. Cuando el suelo es menos cohesivo, se necesita llevar adelante mayores medidas para prevenir un derrumbe. OSHA utiliza un sistema de medición llamado "fuerza de compresión" para clasificar cada tipo de suelo. Que es la cantidad de presión necesaria para que el suelo colapse. Este valor se presenta usualmente en unidades de toneladas por pie cuadrado.

Los suelos pueden clasificarse como Tipo A, Tipo B o Tipo C. El suelo Tipo A es el suelo más estable para excavar. El suelo Tipo C es el menos estable. Es importante recordar que una zanja puede atravesar más de un tipo de suelo.

Veamos cada tipo de suelo. El suelo Tipo A es cohesivo, y tiene una alta fuerza de compresión (1.5 toneladas por pie cuadrado o más). Dentro de los suelos Tipo A encontramos la arcilla, la arcilla limosa, la arcilla arenosa y el suelo franco arcilloso. Un suelo no puede clasificarse como Tipo A si presenta fisuras, si ha sido intervenido anteriormente, si presenta filtraciones de agua, o si está sujeto a vibraciones causadas por tránsito pesado o martinetes.

El suelo Tipo B es cohesivo y a menudo presenta fisuras o ha sido intervenido, con fragmentos que no se adhieren tan bien como en el suelo Tipo A. El suelo Tipo B presenta una fuerza de compresión media (entre 0.5 y 1.5 toneladas por pie cuadrado). Entre los ejemplos de suelo Tipo B encontramos la grava angular, el limo, el suelo franco limoso y los suelos que presentan fisuras o se encuentran cerca de fuentes de vibración, pero que de lo contrario serían Tipo A.

El suelo Tipo C es el tipo de suelo menos estable. El tipo C incluye suelos granulares en los que las partículas no se adhieren y los suelos cohesivos con una baja fuerza de compresión (0.5 toneladas por pie cuadrado o menos). Entre los ejemplos de suelos Tipo C encontramos la grava y la arena. Debido a que no es estable, el suelo que presenta filtraciones de agua es automáticamente clasificado como suelo Tipo C, independientemente de sus otras características.

Antes de evaluar el suelo, es útil realizar una evaluación visual de la obra de construcción. Esto ayudará a determinar si existen factores en la obra que disminuirán la resistencia del suelo. Las siguientes son algunas observaciones que deberán realizarse al llevar a cabo una evaluación visual preliminar del suelo cercano a la obra de excavación: Primero, cuando se excava el suelo, ¿sale apelotonado o es granular? El apelotonamiento significa que el suelo es cohesivo.

¿Hay fuentes de vibración cercanas a la excavación? ¿Existen señales de que el suelo haya sido intervenido previamente, como por ejemplo líneas de servicios? ¿Existen señales de filtraciones de agua en el suelo? ¿El suelo presenta fisuras? Entre las señales de fisuras encontramos grietas o trozos de suelo que se desprenden de la pared vertical de la excavación. Si se presenta alguna de estas condiciones, no puede clasificarse el suelo como Tipo A.

Al realizar una prueba de suelo, es importante elegir una buena muestra de suelo. Las muestras de suelo deben ser típicas del suelo alrededor de la excavación y deben tomarse muestras adicionales a medida que la excavación es más profunda. Si bien uno de los lugares de donde se pueden extraer muestras es la pared de la excavación, OSHA recomienda extraer un trozo grande de la pila excavada mientras el suelo de la pila esté seco y no haya sido compactado. Los resultados de las pruebas pueden variar a medida que se seca el suelo, de manera que para obtener mejores resultados, las muestras deben tomarse y evaluarse lo antes posible.

Ahora veamos los tres tipos principales de pruebas de suelo. La prueba de plasticidad, a menudo llamada prueba del lápiz, se usa para determinar si el suelo es cohesivo. Esta prueba se lleva a cabo haciendo un rollo con la muestra de suelo húmedo de un octavo de pulgada de espesor y dos pulgadas de largo, lo que le da el aspecto de un pequeño y delgado lápiz. Si puede sostenerse la muestra desde un extremo sin que se rompa, entonces es cohesivo.

Aquí verán un ejemplo de lo que sucede cuando el suelo es cohesivo. Observe cómo la muestra no se rompe. Ahora veamos lo que sucede cuando el suelo no es cohesivo. El suelo no tiene la fuerza para mantenerse unido. Todo suelo que no es cohesivo, se clasifica automáticamente como Tipo C, aunque algunos suelos Tipo C son cohesivos.

La prueba de la penetración del pulgar se usa para estimar rápidamente la fuerza de compresión de una muestra de suelo cohesivo. Para realizar la prueba de la penetración del pulgar, simplemente se debe presionar la punta del dedo pulgar en un trozo de suelo fresco. Si la muestra de suelo es Tipo A, su pulgar solo podrá realizar una muesca con gran esfuerzo, como se demuestra aquí. Si la muestra de suelo es Tipo B, el dedo se hundirá en el suelo hasta el final de la uña, de este modo. Si la muestra de suelo es Tipo C, el pulgar se hundirá completamente en el trozo de tierra, como puede apreciarlo aquí. Sus resultados probablemente no coincidan exactamente con las descripciones anteriores, sino que se encontrarán en un rango dentro de los resultados inclinados.

Para obtener una medida numérica, puede realizarse una prueba con un penetrómetro de bolsillo. Usando un penetrómetro de bolsillo, se puede obtener un valor numérico de la fuerza de compresión del suelo. Estos resultados pueden variar, por lo que es útil realizar esta prueba en unas pocas muestras de suelo de la misma parte de la excavación, simplemente para asegurarse de que los resultados concuerden. Un penetrómetro de bolsillo funciona de manera muy similar a un manómetro de presión de neumáticos. Se introduce un delgado pistón metálico en una muestra de suelo y el penetrómetro registra la fuerza de compresión del suelo. Asegúrese de insertar el indicador de escala en el cuerpo del penetrómetro hasta que se vea la marca "Cero". Para realizar la prueba, presione el pistón en el suelo hasta que alcance la línea gravada, luego simplemente tome la lectura del indicador de escala. Es importante reconocer que un penetrómetro puede proporcionar resultados falsos si el suelo contiene rocas o guijarros, que no se comprimen.

Como puede ver, el suelo Tipo A medirá al menos 1.5 toneladas por pie cuadrado. Recuerde sin embargo, que no podrá clasificar el suelo como Tipo A si la obra de excavación no cumple con todas las condiciones de la evaluación visual (si es granular, si se encuentra cerca de fuentes de vibración, o existen señales que indiquen que el suelo ha sido intervenido previamente, hay filtraciones de agua o el suelo presenta fisuras.) Para el Suelo Tipo B, la lectura será entre 0.5 y 1.5 toneladas por pie cuadrado. La medición del suelo Tipo C es igual o menor que 0.5 toneladas por pie cuadrado.

Repasemos los puntos principales del video. OSHA clasifica los suelos en tres grupos principales: Tipo A, Tipo B, y Tipo C. El suelo Tipo A es el más estable y el Tipo C es el menos estable. Para determinar el tipo de suelo en una obra de construcción, existen varias pruebas que puede realizar una persona competente. Después de realizar una evaluación visual, se puede usar la prueba de plasticidad para determinar si el suelo es cohesivo o granular. Para los suelos cohesivos, las pruebas de penetración del pulgar o el penetrómetro de bolsillo ayudan a determinar la fuerza de comprensión. Determinar el tipo de suelo en una obra ayudará a una persona competente a determinar cuáles son los métodos de inclinación, acumulación y anclaje necesarios para prevenir los derrumbes y preservar la seguridad de los trabajadores.

Para mayor información, visite el sitio web de OSHA en www.osha.gov, donde podrá leer las Normas de Excavación de OSHA, o utilizar la e-tool de Construcción de OSHA para Zanjeo y Excavaciones. Además, puede comunicarse al 1-800-321-OSHA; es decir 1-800-321-6742. Es decir, 1-800-321-6742.