Descripción del accidente

Un trabajador de 18 años que trabajaba para un contratista mecánico establecido fue aplastado y matado por una estructura de hormigón. Tres semanas antes del incidente, el contratista había preparado, formado y vertido una pared de hormigón, de 33.5 metros (110 pies), 7.01 metros de alto (23 pies) y 45.7 cm de profundidad (18 pulgadas). El hormigón fue vertido correctamente y curado después. Las estructuras fueron ubicadas por secciones, y las secciones a ambos lados de la estructura en cuestión fueron desmontadas. La sección restante de 1,100 libras permaneció en su lugar porque el carrillo elevador no podía alcanzarla debido a su proximidad con otras partes del edificio. La intención era de preparar la sección para que fuera izada por grúa y transportada a la siguiente ubicación.
Se soltó la sección de la pared de hormigón sin problemas. En preparación, la sección de la estructura fue provisoriamente atada a dos posicionadores o soportes contraventados contra un anclaje de hormigón fijado al suelo.
El desmonte de las estructuras dejó desechos en la zona. El supervisor del trabajado le pidió reunir los desechos y ponerlos en una pila ordenada para que una grúa pudiera alzarla y transportarla a un camión para su eliminación... El supervisor dejó que el trabajador se ocupase de sus tareas solo y fue por el ensamblaje requerido para la siguiente parte de la labor. Cuando regresó el supervisor, encontró al trabajador sin señales de vida, tumbado encima del anclaje y debajo de la estructura. El pecho y los pulmones del trabajador habían quedado aplastados entre la estructura y el anclaje.
No había testigos del accidente y la pila de desechos, correctamente reunida y apilada, no indicaba si había golpeado uno o ambos posicionadores. Los posicionadores no se había roto o fallado en forma obvia y el anclaje no se había desplazado. La investigación subsiguiente no logró determinar en forma conclusiva qué provocó el movimiento de los posicionadores.